Un beso es el acto de presionar los labios contra la superficie de un objeto (generalmente la piel o los labios de otra persona) como una expresión social de afecto, de saludo, de respeto o de amor. Los labios son un foco sensitivo en la estructura de diversos organismos animales, y funcionan primordialmente como auxiliares en la identificación del entorno, como herramientas de succión o como auxiliares en la emisión de sonidos. El beso tiene una función social humana determinante en el proceso de cortejo.
Con un beso se activan hasta unos 30 músculos faciales, 17 de ellos relacionados con la
lengua, se transfieren 9 miligramos de agua, otros 0,18 de sustancias orgánicas, 0,7 de
materias grasas, 0,45 de sales minerales, además de millones de gérmenes, bacterias y
microorganismos, y se queman, a lo largo de tres minutos, unas quince calorías.
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